Protección de San José
Leemos en los
evangelios, recordando los 7 dolores y gozos de San José, el hombre bueno, el
“varón justo” como le llama la palabra de Dios:
1º)
“José, hijo de David, no tengas reparo en recibir a María, tu mujer, porque la
criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.
2º)
“También José subió desde Nazaret a Belén para inscribirse con su esposa María,
que estaba encinta... Los pastores encontraron a María y a José y al Niño
acostado en el pesebre”.
3º)
“Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño y le pusieron por nombre
Jesús”.
4º)
“José y María estaban admirados por lo que se decía del niño... y cumplieron
todo lo que prescribía la ley del Señor”.
5º)
“José, levántate, toma al niño y a su Madre y huye a Egipto, porque Herodes
busca al niño para matarlo”. Y José se levantó”.
6º)
“José, vuelve a Israel pues ya han muerto los que atentaban contra la vida del
niño”.
7º)
“Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos
angustiados... Y Jesús bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad”.
Desde
los primeros siglos, los padres de la Iglesia, inspirándose en el
evangelio, han enseñado que San José, al igual que cuidó amorosamente a María y
a Jesús, también protege a la Iglesia. San José es el padre legal del
Verbo hecho carne.
Santa
Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia, nos dice que “tomé por abogado al
glorioso San José, y me encomendé mucho a él. Vi claro que de todas las
necesidades de cuerpo y alma este padre y señor mío me sacó con más bien que yo
le sabía pedir. No me acuerdo haberle suplicado cosa que la haya dejado de
hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio
de este bienaventurado Santo, de los peligros de que me ha librado...San José
ayuda en todo”.
El
papa Pío IX, en momentos también difíciles para la Iglesia y para el
mundo, declaró a San José “patrón universal de la Iglesia”.
El papa
Juan Pablo II recomienda que “todo el pueblo cristiano recurrirá con mayor
fervor a San José e invocará confiado su patrocinio y protección, teniendo
siempre ante sus ojos su humilde y maduro modo de servir”.
Y
el papa Benedicto XVI pide “que San José obtenga a los padres y madres de
familia apreciar la belleza de una vida sencilla y laboriosa, cumpliendo con
entusiasmo la grande y no fácil misión educadora de los hijos”.
Así,
podríamos citar otros muchos santos que nos recomiendan la devoción a san José,
por su unión a Jesús y María. San José es especial protector del seminario y de
todas las vocaciones.
Comentarios
Publicar un comentario