El aborto desde una perspectiva protestante

 


Testigos de Jehová

¿Es una decisión personal o una cuestión moral?

LO QUE DICE LA GENTE.

La mujer que decide abortar lo hace por varias razones, entre ellas los problemas económicos o de pareja, el deseo de completar su educación o de dedicarse a cierta profesión, o el no querer ser madre soltera. Pero hay quienes piensan que el aborto es moralmente inaceptable, una traición a la confianza que se ha puesto en la mujer embarazada.

LO QUE DICE LA BIBLIA.

A los ojos de Dios, la vida —sobre todo la vida humana— es sagrada (Génesis 9:6; Salmo 36:9). También lo es la vida de la criatura que está en el vientre de su madre, el lugar que Dios diseñó para que los bebés estén protegidos durante su formación. Un escritor de la Biblia cantó a Dios: “Me tuviste cubierto en resguardo en el vientre de mi madre”. Y añadió: “Tus ojos vieron hasta mi embrión, y en tu libro todas sus partes estaban escritas, respecto a los días en que fueron formadas” (Salmo 139:13, 16).

Lo que Dios piensa sobre la vida de un bebé no nacido se refleja, por un lado, en la Ley que dio a la nación de Israel, y por otro, en nuestra propia conciencia. La Ley establecía que si una mujer embarazada perdía el bebé a causa de una agresión, el culpable merecía la pena de muerte. Así, el asesino pagaba la vida de la criatura con la suya propia (Éxodo 21:22, 23). Los jueces primero tenían que evaluar las intenciones y circunstancias de cada caso (Números 35:22-24, 31).

Además, Dios ha dotado a los humanos de una conciencia o voz interior. Cuando una mujer le hace caso a su conciencia y cuida de la vida de su bebé no nacido, se siente bien con ella misma. * Si hace algo en contra de esta, tal vez la atormente o incluso la condene (Romanos 2:14, 15). Es más, algunos estudios afirman que las mujeres que tienen un aborto corren más riesgo de padecer ansiedad o depresión.

Pero ¿y si no pensaba tener hijos y esta responsabilidad le parece abrumadora? Fíjese en la promesa tan reconfortante que Dios hace a quienes siguen sus consejos, tanto hombres como mujeres: “Con alguien leal tú actuarás en lealtad; con el hombre físicamente capacitado, exento de falta, tratarás de un modo exento de falta” (Salmo 18:25). También promete: “Jehová es amador de la justicia, y no dejará a los que le son leales” (Salmo 37:28).

Los mormones

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cree en la santidad de la vida humana. Por tanto, la Iglesia se opone al aborto electivo por conveniencia personal o social, y aconseja a sus miembros el no someterse, realizar, incentivar, costear, ni hacer los arreglos para tales abortos.

La Iglesia permite posibles excepciones entre sus miembros cuando:

· El embarazo resulta de una violación o incesto, o

· Un médico competente determina que la vida o la salud de la madre se encuentra en grave peligro.

· Un médico competente determina que el feto sufre de defectos severos que no le permitirán a la criatura sobrevivir más allá del parto.

La Iglesia enseña entre sus miembros que aun estas raras excepciones no justifican un aborto de manera automática. El aborto es un asunto muy serio y debe ser considerado únicamente después que las personas involucradas hayan consultado con sus líderes locales de la Iglesia y sientan a través de la oración personal que su decisión es correcta.

La Iglesia no se ha mostrado a favor o en contra de ninguna propuesta legislativa o manifestaciones públicas en torno al aborto.

La Iglesia Anglicana, por ejemplo, permite el aborto antes de las 28 semanas. Los metodistas, dejan a la mujer la libertad de abortar, “después de una profunda meditación”, es decir, con responsabilidad.

Iglesia Adventista del 7 día

Declaración sobre la visión bíblica de la vida intrauterina y sus implicaciones para el aborto

Los seres humanos son creados a la imagen de Dios. Parte del don que Dios nos concedió como humanos es la procreación, la habilidad de participar en la creación junto con el Autor de la vida. Ese don sagrado siempre debería ser valorizado y estimado. En el plan original de Dios, todo embarazo debería ser el resultado de la expresión de amor entre un hombre y una mujer comprometidos el uno con el otro en matrimonio. Un embarazo debería ser deseado, y cada bebé debería ser amado, valorado y nutrido aun antes del nacimiento. Infelizmente, desde la entrada del pecado, Satanás se ha esforzado intencionalmente para arruinar la imagen de Dios, desfigurando todos sus dones, incluyendo el de la procreación. En consecuencia, a veces, las personas se enfrentan con dilemas y decisiones relativas a un embarazo.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día está comprometida con las enseñanzas y los principios de las Sagradas Escrituras, que expresan los valores de Dios en la vida y proporcionan orientaciones para futuros padres y madres, equipos médicos, iglesias y todos los creyentes, en cuestiones de fe, doctrina, comportamiento ético y estilo de vida. Aunque no sea la conciencia de los creyentes de forma individual, la iglesia tiene el deber de transmitir los principios y las enseñanzas de la Palabra de Dios.

Esta declaración afirma la santidad de la vida y presenta principios bíblicos relacionados con el aborto. Según esta declaración, el aborto se define como cualquier acción destinada a interrumpir el embarazo, y no incluye la interrupción espontánea de un embarazo, también conocida como aborto espontáneo.

En conclusión, mayoría de las iglesias protestantes no apoyan el aborto. Incluso, podemos ver en nuestro país que se unen en la marcha a favor de la vida y se pueden ver en los periódicos y redes apoyando la vida. Tambien en otros países como Argentina donde van a favor de la vida. Solo los metodistas y anglicanos tienen una visión distinta.

Formacion catolica

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