¿POR QUÉ LAS IGLESIAS UNGEN CON ACEITE A LOS ENFERMOS?
Los cuidados a los
enfermos, las oraciones de intercesión, y las unciones con aceite son alivios
para la enfermedad.
¿POR QUÉ LAS IGLESIAS UNGEN CON ACEITE A LOS ENFERMOS?
Jesús curaba por medio
de signos: imponía las manos, mezclaba saliva con tierra, lo tocaban y salía de
Él una fuerza misteriosa que curaba a todos.
Él continúa tocándonos
por medio de los sacramentos.
Se compadecía y
perdonaba: “-Para que vean que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de
perdonar los pecados, dijo al paralítico: ¡Levántate, toma tu camilla y vete a
tu casa!”. Y así sucedió.
No vino a llamar a los
sanos, sino “a los enfermos”.
Jesús se identificaba
con los enfermos: “-Estuve enfermos y me visitaron...”.
Sin embargo, sus
curaciones eran signos. De hecho, no curó a todos. Esa dicha está preparada
para el cuerpo y la psiquis en la escatología final, en el tiempo de la
Resurrección corporal, plenitud de salud y salvación total.
Sus curaciones eran
signos para reconocer en Él al Mesías esperado, al Enviado del Padre Dios.
Él trae una victoria y
una curación total y superior: La victoria sobre el pecado y sobre la muerte,
que es la supresión total de la salud y el sufrimiento más atroz, en el mismo
momento en que este llega a su clímax y culmina.
Es el momento de
otorgar plenamente la Vida, y la Vida en abundancia, que ya comenzamos a
anticipar desde aquí.
JESÚS ENVÍA A CURAR.
“-¡Sanen a los
enfermos!”, dice a sus discípulos (Mt. 10, 8).
Ellos brindaban sus
cuidados a los enfermos, oraban por ellos, y los ungían con aceite (Mc. 6,
12-13), símbolo de belleza y de salud.
Jesús les asegura que
“impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán” (Mc. 16, 17-18).
Algunos tienen el
“carisma” de curación por el poder del Espíritu de Jesús Resucitado. El carisma
es un “signo” de Dios Padre para construir la Iglesia de su Hijo. De hecho, no
todos son curados, sino que es un “signo” (pobre, en última instancia, como
pobres somos nosotros), para creer.
De hecho, a Pablo, que
padecía, le dice: “-Mi gracia te basta..., que en la tribulación se muestra perfecto
Mi poder” (2 Co 2, 9).
Y el mismo apóstol
decía que se “alegraba” en sus padecimientos, pues así completaba “lo que falta
a los padecimientos de Cristo, a favor de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1,
24).
LA EUCARISTÍA.
La Eucaristía es un
sacramento vinculado con la vida y la salud total (Jn. 6 – 54-58). Siendo el
Pan de Vida.
LOS VOLUNTARIADOS.
Distintos miembros de
iglesias cristianas brindan atención, escucha, oración y bienes a los enfermos,
visitándolos en los hospitales individualmente y en grupos, en una pastoral de
la salud más o menos organizada, según los lugares y circunstancias.
Allí se ve a Jesús en
el enfermo, como solían decir los fundadores de las órdenes hospitalarias, como
San Camilo de Lellis y otros, que contemplaban al mismo Pobre de Nazareth en el
hermano sufriente presa del dolor.
O al Cristo Resucitado
con Poder, que sana y salva, brindando con sus cuidados y atenciones, y con esa
oración de intercesión, acción de gracias y alabanza, la curación al que hasta
hacía poco tiempo carecía de la salud.
UN SACRAMENTO PARA LOS ENFERMOS.
Como decíamos antes,
Jesús sigue “tocándonos” por medio de los sacramentos.
Además de sus dichos
evangélicos con referencia a la salud, la oración y la unción con óleo o
aceite, se desprende de Santiago que de la comunidad apostólica (formada por
Jesús y los Apóstoles), surge un rito para el caso de los que sufren la falta
de salud de una u otra manera: “llamar a los ancianos de la comunidad
(presbíteros –del griego-), para que oren sobre (¿indica imposición de manos?)
el enfermo y lo unjan con aceite, invocando el Nombre de Jesús (St. 5, 14).
Es más, dice que la oración
hecha con fe CURARÁ al enfermo, el Señor lo hará LEVANTARSE, y se le PERDONARÁN
los pecados (St. 5, 15).
¡Qué poder!
En la Iglesia católica,
esta práctica ha quedado como uno de los siete sacramentos, no relegado
solamente al momento de la muerte, sino cuando las fuerzas comienzan a flaquear
por la enfermedad o la vejez, o por alguna intervención quirúrgica de riesgo
(que lo son casi todas).
Los hermanos cristianos
evangélicos, tienen en gran aprecio la visita al enfermo, la oración de
intercesión por él, y la unción con el aceite, lo practican frecuentemente y,
por defecto del sacramento del orden, ha quedado solamente como un sacramental
en sus comunidades.
Todas las religiones
cuidan a sus enfermos y rezan por ellos, y aún los no creyentes, pero con un
corazón noble y sincero, de buena voluntad, brindan sus atenciones a los que
sufren.
¿Cuál es tu actitud
ante el que sufre enfermedad y dolor, y cuál es tu actitud cuando sufres enfermedad
y dolor?
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