LAS RIQUEZAS DE LA IGLESIA
LAS RIQUEZAS DE LA
IGLESIA
Autor: Padre Jorge
Loring.
La Iglesia Católica es la institución que más ha
contribuido al progreso moral de la humanidad. Ella regeneró al individuo,
libertándolo de la esclavitud; regeneró a la mujer, devolviéndole su dignidad;
regeneró la familia, exigiendo para ella todos los derechos que le
corresponden; regeneró la sociedad, transformando el Estado déspota y tirano en
el Estado que recibe su autoridad de Dios y que sólo puede ejercerla en bien de
sus súbditos.
La Iglesia Católica es Madre de la civilización
occidental. Ella ha inspirado la arquitectura medieval, la pintura del Siglo de
Oro, la escultura de todos los tiempos y hasta las grandes obras musicales.
Es imposible enseñar historia, arte o pensamiento
prescindiendo de la Iglesia.
La Iglesia fundó los
primeros hospitales, asilos y orfanatos de la Historia.
Las primeras escuelas de Europa nacieron a la sombra de
los conventos de religiosos, y las universidades más célebres han sido fundadas
por Papas. De las cincuenta y dos universidades europeas anteriores a 1400,
cuarenta fueron fundadas por los Papas. Así París, Montpellier, Oxford,
Cambridge, Heidelberg, Leiptzig, Colonia, Varsovia, Cracovia, Vilna, Lovaina,
Roma, Padua, Bolonia, Pisa, Ferrara, Alcalá, Salamanca, Valladolid, etc.
Europa ha llegado a lo que es por el cristianismo. Si
permitimos que se descristianice, se derrumbará. Ya lo dijo Dostoieski: «El
occidente ha perdido a Cristo y por eso perecerá».
«Dios no concede a nadie privilegios de validez eterna.
Si un pueblo deja de cumplir su voluntad, el Señor llama a otro pueblo y le
confía esa misión, dejando que el anterior baje a la tumba que él mismo se
cavó».
Algunos censuran las riquezas de la Iglesia.
Es verdad que el Museo Vaticano vale mucho dinero. Pero
eso no se puede vender. Es patrimonio de la humanidad, aunque esté en manos de
la Iglesia.
Lo mismo que el gobierno español no puede vender el
Museo del Prado para remediar una situación económica ruinosa.
El Museo del Prado es propiedad de todas las
generaciones de españoles, no sólo de la nuestra.
Por otra parte, la Iglesia contribuye mucho a remediar
las necesidades de la humanidad. A parte de lo que hacen privadamente los
católicos y las Órdenes Religiosas, el Vaticano, en 1966, dedicó setecientos
millones a ayuda humanitaria
Y en el Vaticano hay más de cien organizaciones que se
dedican a repartir limosnas a los pobres de todo el mundo.
«En el último ejercicio, el Óbolo de San Pedro ha
recogido 52.456.054,37 dólares. Según ha podido saber «Zenit», en este año,
Juan Pablo II ha destinado 1.720.000 dólares a las poblaciones afectadas por
calamidades y para proyectos de promoción cristiana; 1.313.000 dólares para las
comunidades indígenas, mestizas, afroamericanas y campesinos pobres de América
Latina; 1.800.000 dólares para la lucha contra la desertización y la carencia
de agua en el Sahel. La gran mayoría de las ayudas del Papa son cantidades
menos consistentes, de miles o cientos de miles de dólares, que no sólo
pretenden ofrecer un remedio concreto, sino también estimular la solidaridad y
caridad».
En 1999 el Vaticano dio treinta millones de dólares en
ayudas.
Y este mismo año 1999 Caritas Internacional destinó
ochenta y dos millones de dólares para auxiliar a las víctimas de sesenta y
cuatro situaciones de emergencia en el mundo.
Cáritas Española invirtió en 1998 más de 19.000
millones de pesetas en la lucha contra la pobreza.
Hay quienes dividen a los católicos en «conservadores»
y «progresistas».
Esta división es muy simplista. Todos debemos ser, al
mismo tiempo, conservadores y progresistas. Debemos conservar la verdad y ser
fieles a ella. Pero también debemos progresar en la profundización de su
conocimiento.
Si no conservamos bien la verdad, se corrompe; como un
alimento mal conservado.
Pero también debemos avanzar en su conocimiento.
Lo funesto sería avanzar por un camino equivocado:
terminaríamos en el error
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