La fe



La fe

 

1. Qué es la fe. - 2. Objeto de la fe. - 3. Constituvos de la fe. - 4. Cauces de la fe. - 5. Poder de la fe. - 6. Modelos de fe - 7. Una catequesis sobre la fe. - 8. La incredulidad.

1. Qué es la fe

La fe está en el origen de la vida religiosa y es una de las líneas vertebradoras del evangelio. Comienza en el evangelio de Marcos y en los Sinópticos y encuentra su desarrollo y plenitud en el evangelio de Juan. El substantivo fe (pistis) aparece 24 veces en los Sinópticos y ninguna en Juan, pero el verbo creer (pisteuein) aparece treinta veces en los Sinópticos y 88 en Juan, al que se le puede llamar, con toda razón, el «evangelio de la fe», pues todo él tiene como finalidad última engendrar la fe en Jesús, Mesías e Hijo de Dios (Jn 2, 30). Para el autor de la carta a los hebreos, «la fe es la garantía de las cosas que se esperan, la prueba de aquellas que no se ven» (Heb 11,1). ¿Y qué es lo que se espera? La salvación: «Esperamos la salvación por la fe mediante la acción del Espíritu» (Gal 5,5). La fe es tan compleja que no se deja encerrar en una definición concisa que expresara suficientemente su naturaleza. Las líneas que siguen intentan una aproximación al misterio de la fe. Lo primero es decir que la fe es necesaria para la salvación (Jn 3,18. 36). Para entrar a formar parte del reino de Dios es imprescindible tener fe (Mc 1,15). En el orden sobrenatural, la fe es de primera necesidad, Pero, ¿cómo se cubre esta necesidad? ¿Cómo se obtiene la fe? La primera res-puesta (luego daremos otras) es que la fe es un puro don de Dios, un regalo que Dios nos hizo y nos sigue haciendo por amor y a través de su Hijo: «Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que quien crea en él no perezca».

La fe es "entrega" personal, el sometimiento total a Dios del entendimiento para creer, de la voluntad para practicar y del corazón para amar. Se trata, no solo de creer en algo sino de creer en Alguien, de creer a Dios y de creer en Dios. La cosa no está sólo en decir "te creo" sino en decir "creo en ti". La fe únicamente del entendimiento es una fe informe; solo cuando existe la entrega de la voluntad tenemos la fe perfecta que va siempre unida a la esperanza y a la caridad, pues la fe es garantía de lo que se espera (Heb 11,1) y se expresa en obras de amor (Gal 5,6). La fe es "conversión". Pero el hombre, por sí solo, no puede convertirse, hace falta el auxilio de Dios: "Conviérteme y me convertiré" (Jer 31,18); que Dios le "abra el corazón" (He 16,14), que le atraiga a sí: "Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no le atrae" (Jn 6,44). Mas la conversión, que es obra de Dios, necesita la colaboración del hombre. Lo único que tiene que hacer el hombre es aceptar esa acción de Dios, tener las disposiciones necesarias parad recibir el regalo divino de la fe (Rom 10,9-11). Si así no lo hace, se está autocondenando (Jn 3,18). Por tanto, podríamos decir que "creer es querer creer". "El que no quiere creer no verá la vida" (Jn 3,36). Y el cree está salvado, está lleno de Dios, tiene saciados todos sus deseos: "El que cree en mí no tendrá sed jamás" (Jn 6,35). Fe y salvación son intercambiables, Dios las confiere al mismo tiempo. La fe conferida y aceptada es la salvación.

2. Objeto de la fe

El hombre tiene la obligación de creer: «Este es su mandamiento, que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo» (1 Jn 3,23). Esta fe en Jesucristo adquiere en el evangelio diversas formulaciones. He aquí algunas:

1) Jesucristo es la luz y ha venido para iluminar al mundo para que todo el que crea en él no ande en tinieblas (Jn 12,16); «creer en la luz para ser hijos de la luz» (Jn 12, 36). Los que creen están en la luz, pero una luz que es también oscuridad, pues la claridad del misterio no acaba de verse. Se ha dicho que la fe es como «un rayo de tinieblas», o como andar a tientas en la noche, pero con plena seguridad en los pasos.

2) Creer que Jesucristo es el «YO SOY»: «Os lo he dicho, antes de que suceda, para que cuando suceda, creáis. 

Nelson Torres

Abril 2026

Santo Domingo R.D




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