LA EXISTENCIA HISTÓRICA DE JESUS DE NAZARET
A. CRONOLOGIA DE LA
VIDA DE JESUS
Jesús de Nazaret existió realmente. Los
testimonios históricos de la existencia de Jesús son muy variados. En primer
lugar, destacan los del Nuevo Testamento, pero también tenemos testimonios
extrabíblicos de la existencia histórica de la persona de Jesús de Nazaret,
tanto por parte de los judíos como de los paganos contemporáneos a Jesús.
1. Nacimiento
No es fácil determinar el año del nacimiento
de Jesús. Los datos son:
- Jesús nació en los «días del rey
Herodes» (Mt 2, 1). Jesús regresó de Egipto a la muerte de Herodes, reinaba
Arquelao en Judea como Tetrarca (Mt 2, 22).
- Teniendo en cuenta que Herodes el
Grande murió 4 ó 5años antes de la era cristiana, y que Jesucristo nació bajo
su reinado, hemos de concluir que Jesús nació entre los 6 y 7 años antes de lo
que habitualmente pensamos, es decir, unos dos años, al menos, antes de la
muerte de Herodes. Al afirmar que el nacimiento de Jesús fue dos años antes de
la muerte de Herodes, nos apoyamos en que el rey hizo matar a todos los niños
de Belén de menos de dos años. Debieron ser los Magos los que le indicaron la
edad que aproximadamente tenía el niño al que iban a adorar .
- Fue un monje, Dionisio el Exiguo, que
calculó en el siglo V el año del nacimiento de Jesucristo y cometió este error.
- Además, otras fechas que dan
indirectamente los evangelios (el censo de Quirino, gobernador de la Siria;
Poncio Pilato, procurador de Judea) y que se conocen exactamente por la
historia de Roma, confirman esta fecha.
-
En conclusión, Jesucristo nació 6 ó 7 años antes de la era cristiana.
-
Se desconoce el día.
2. Principio de la
vida pública
San Juan el Bautista comenzó a predicar
el «año quinto décimo del reinado de Tiberio Cesar» (Lc 3, 1), que sucedió a
Augusto el año 14 de la era cristiana, aunque ya había estado asociado al
gobierno del Imperio desde el año 12. Si San Lucas tomó una u otra fecha nos
lleva al año 27-28 ó 26-27 de la era cristiana como inicio de la predicación
pública de Jesús. Si San Lucas además tuvo en cuenta el año judío, que comienza
en otoño, hay un año más de diferencia.
Jesús tenía «unos treinta años» (Lc 3,
23) cuando comenzó a predicar, que quiere indicar la madurez, por tanto, la
edad del Señor debe situarse por encima de los 30, entre los 32 ó 33 años.
3. Duración de la
vida pública
En el relato del Evangelio de San Juan,
Jesús celebra tres Pascuas: la primera en Jerusalén, la segunda en relación a
la multiplicación de los panes y la tercera la de su Pasión, y esto son dos
años y meses como tiempo de predicación pública de Jesús.
Los sinópticos mencionan una sola
Pascua, y esto da un año de predicación.
Casi seguro que Jesús predicó algo más
de dos años, como dice San Juan. Lo sabemos porque San Juan escribió su
Evangelio el último y lo hizo, entre otras razones, para aclarar lo que en los
otros Evangelios es confuso, como lo que estarnos diciendo: las Pascuas que
celebró Jesús en su vida pública.
4. Fecha de la muerte
Todos los evangelistas están de acuerdo
que murió un viernes. San Juan precisa que «los judíos no entraron en el
Pretorio para no contaminarse y poder comer la Pascua» (Jn 18, 28), y por eso
el día era el 14 de Nisan, día tradicional de la Pascua.
Los cálculos astronómicos dicen que los
días en que el 14 de Nisan cayeron en viernes en aquella época, son el 13 de
abril del año 27; el 18 de marzo del año 29, el 7 de abril del año 30 y el 3 de
abril del año 33.
Ahora bien, también los sinópticos dicen
que la Ultima Cena fue la cena de Pascua: «ardientemente he deseado comer esta
Pascua con vosotros antes de morir» (Lc 22, 15). y Jesús celebró la Ultima Cena
el jueves por la noche.
Para conciliar estas dos Pascuas - la
del viernes y la del jueves- hay numerosas hipótesis. Una de ellas, señala que
hay dos fechas para la celebración de la Pascua, que serían el 13 de Nisan para
los fariseos y el 14 de Nisan para los saduceos.
Otra posibilidad, que se conoce después
de los descubrimientos de los manuscritos del Qumrán, es que en tiempos de
Jesús existían dos fechas para la celebración de la Pascua: una fecha oficial,
que fue viernes, el día que murió el Señor, y la tradicional o popular, que fue
el jueves, día del prendimiento del Señor y Santa Cena.
La fecha más probable de la muerte de
Jesús es el 7 de abril del año 30 ó el 3 de abril del año 33.
B. HISTORICIDAD DE LA
FIGURA DE JESUS
1. Los cuatro
Evangelios
Ya hemos comentado la crítica
racionalista a la figura histórica de Jesús. Pero la historicidad de las
narraciones evangélicas está fuera de duda tal como ha demostrado la misma
crítica histórica. Por ejemplo, San Lucas precisa el momento en que Jesús
inicia su predicación «El año quinto décimo del imperio de Tiberio Cesar,
siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, Tetrarca de Galilea Herodes, y Filipo
su hermano, Tetrarca de Iturea y de la Traconitide, y Lisania Tetrarca de
Abilene, bajo el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios
a Juan, hijo de Zacarías ...» (Lc 3, 1-2). Todos estos personajes, desde el
emperador romano a los reyes de Israel, son conocidos históricamente por
documentos extra bíblicos.
Los cuatro Evangelios son unas
biografías fragmentarias de Jesús, que no pretenden narrar con toda precisión
la historia del Señor, sino que quieren enseñar la fe en la figura y en la
doctrina de Jesús. Ahora bien, a pesar de que no son libros meramente
históricos, la persona y figura de Jesús aparece claramente descrita y no es
una entelequia perdida en la Historia Universal.
Conocemos los datos históricos que
rodean su nacimiento, su vida pública y su muerte. Sabemos, que es hijo de
María, que nació en Belén, que se le creía hijo de José, que era artesano, que
vivió en Nazaret, que se trasladó a Cafarnaúm, quienes eran sus amigos y discípulos,
etc.
Más aún, el transfondo de las
narraciones evangélicas, la situación social, política y religiosa de los
tiempos inmediatos a la insurrección contra los romanos por los años 60 de
nuestra era, es totalmente coincidente con los datos que narra Flavio Josefo y
Filón. La coincidencia sustancial de los datos judíos y evangélicos es notoria.
La misma sencillez de la narración, lejanísima
de todo artificio literario, avala la fidelidad histórica de los hechos
narrados. Los Apóstoles dan datos de la vida de Jesús para enmarcar o destacar
sus afirmaciones doctrinales.
Otro claro indicio de la fidelidad
histórica de los Evangelios es el empleo de frases y giros que estaban en uso
en tiempos de Jesús y que en cambio desaparecen después. Expresiones como Hijo
de David, Hijo del hombre, Reino de los Cielos en vez de Reino de Dios, las
parábolas, las formulaciones rítmicas como la del "Padre nuestro",
etc. indican su origen arameo.
La misma descripción de la personalidad
de los Apóstoles, con sus defectos tan evidentes, señalan la carencia de
retoques posteriores y el deseo de narrar exactamente lo que sucedió sin
intentar mitificar 0 encumbrar sus figuras de hombres corrientes de su tiempo:
pescadores, cobradores de impuestos, etc.
Los Apóstoles son claros en sus
afirmaciones históricas. En las narraciones evangélicas no aparece ni la más
pequeña sombra de duda que los hechos narrados sucedieron realmente así.
Incluso las pequeñas contradicciones, número de mujeres junto a la Cruz de
Cristo, en el sepulcro, las horas, etc. señalan su autenticidad histórica. Cada
evangelista narra lo que sabe, sin ponerse previamente de acuerdo con los otros
para escribir historia coherente en todos los detalles. Eso sería un signo de
falsedad histórica.
Los Apóstoles son judíos, radicalmente
monoteístas, y no parece en absoluto congruente que intenten «deificar» a
Jesús. Además, en el mundo romano la figura del sabio es la del «estoico»,
impávido ante la muerte y el dolor y esta no es precisamente la descripción de
los Evangelios de Jesús en el Huerto de los Olivos. Por tanto, todas las
hipótesis de las escuelas racionalistas están en desacuerdo con la verdadera
mentalidad de los Apóstoles, judíos de su tiempo.
Las narraciones evangélicas por su
sencillez, colorido, ambiente arameizante, carencia de influencias de la
filosofía religiosa dominante en el Imperio Romano, se presentan a nosotros con
todas las garantías de la verdad histórica.
En conclusión, los datos históricos de
los cuatro Evangelios son claros respecto a la figura histórica de Jesucristo.
2. Datos históricos
en las Cartas de San Pablo
San Pablo no pretende escribir una
historia de Jesús, tanto es así que sus escritos son cartas escritas con
ocasión de algún suceso que le interesa comentar. Se les llama, también,
epístolas, que es un término latino que significa cartas.
Pues bien, a través de este testimonio
epistolar, aparece como una evidente realidad histórica la persona de Jesús. La
fe de San Pablo se funda en la existencia histórica de Jesús de Nazaret, que
predicó un mensaje de salvación. La fe de San Pablo no es la fe de un
visionario sino la fe del que predica a Jesús de Nazaret.
San Pablo no conoció a Jesús durante su
existencia terrena y, por tanto, no puede narrar detalles de la vida del Señor
como los demás Apóstoles. Pero, aún así, en los escritos de San Pablo son muy
frecuentes las alusiones históricas al Señor, cuya vida él conoce y presupone
lógicamente que conocen sus oyentes.
San Pablo insiste en la humanidad de
Jesús, que nace en un momento determinado de la historia de los hombres «al
llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, bajo
la ley» (Gal 4,4). Cristo es «nacido de la raza de David, según la carne» (Rom
1, 1-4). A Jesús le llama nacido de la raza de Abraham. Santiago, Obispo de
Jerusalén, es el «hermano del Señor» (Gall, 19), según el modo de hablar de los
judíos.
San Pablo no quiere probar la existencia
histórica de Jesús, nadie dudaba de ello; es una realidad indiscutible la de
«Cristo crucificado, escándalo para los judíos y necedad para los gentiles» (1
Cor 1, 23). La historia de Jesús puede ser desconcertante pero es real. Jesús
«hizo la buena confesión en presencia de Poncio Pilato» (1 Tim 6, 13). Describe
la Pasión, y Resurrección de Jesús «Cristo murió por nuestros pecados..., fue
sepultado, que resucitó al tercer día. ..y que se apareció a Cefas, luego a los
Doce. Después se apareció una vez a más de quinientos hermanos, de los cuales
muchos viven todavía, y algunos murieron; luego se apareció a Santiago, y luego
a todos los Apóstoles, y después de todos, como a un abortivo, se apareció a
mí» (1 Cor 15, 3-8). San Pablo escribe estos hechos unos veinticinco años
después de la desaparición del Maestro, cuando muchos de los testigos de la
vida del Señor viven todavía, y, por tanto, no es posible engañarles.
Además, San Pablo da otros muchos datos
biográficos sobre Jesús. Trata de los preceptos del Señor, que abrazó una vida
de pobreza, de sujeción a la ley, de obediencia al Padre, de santidad, que se
entregó voluntariamente a sus enemigos, que instituyó la Eucaristía. Murió por
Pascua, en tiempos de los Ázimos. Los verdugos lo suspendieron con clavos en la
Cruz, en las cercanías de Jerusalén. Sepultado, resucitó al tercer día, etc.
La fe de San Pablo no ha creado la
figura de Jesús, sino que Jesús es el que ha dado origen a la fe paulina.
3. Los primeros
cristianos
Atestiguan la existencia histórica de
Jesús. Viven su fe y mueren por ella, porque es la fe predicada por Jesús de
Nazaret, y no porque sean las ideas religiosas del ambiente que les rodea.
4. Testimonios judíos
de la existencia histórica de Jesús
Una cosa es que oficialmente los judíos
no aceptaran el mensaje de Jesús de Nazaret, su predicación de ser el Mesías,
Hijo de Dios hecho Hombre, y otra muy distinta es que negaran su existencia
histórica.
Ya antes hemos hecho notar la crítica a
la figura de Jesús en los escritos de preeminentes judíos de su época.
Flavio Josefo (final s. 1), habla dos
veces de Jesús en su obra «Antigüedad de los judíos». La primera se refiere a
la muerte, el año 62 por instigación del Sumo Sacerdote Hanan, hijo del Anás de
los relatos evangélicos, de Santiago el Menor que era «hermano de Jesús,
llamado Cristo».
Otro texto, alude a Jesús, después de
mencionar la brutal represión de Pilato contra los judíos, con motivo de la
nueva traída de aguas a Jerusalén que pagó con el dinero del Templo y dice así:
«En ese tiempo fue cuando apareció Jesús, hombre sabio (si se le puede llamar
hombre). Pues fue el ejecutor de obras admirables, el Maestro de los que
reciben con alegría la verdad y arrastró a muchos judíos ya otros procedentes
del helenismo. (Era el Cristo). Denunciado por los de nuestra nación. Pilato lo
condenó a suplicio de cruz; más quienes le habían amado desde el principio no
cesaron de seguirle (porque se les apareció el tercer día resucitado, según lo
habían anunciado los divinos profetas, así como otras maravillas). y hasta el
presente subsiste la secta que por seguirle ha recibido el nombre de
cristianos» .
Este texto es muy probable que esté
interpolado en las partes indicadas entre paréntesis, pero aun así afirma
rotundamente la existencia histórica de Jesús.
El testimonio del Talmud tiene mayor
interés por ser el libro hebreo que pertenece a la legítima tradición judía.
Su denominación corriente es «Talmud
Torah», y es una vasta compilación, en hebreo y arameo, que comprende dos
libros distintos. Primer libro: El texto de la «Misnah» o Ley oral, cuya
elaboración se termina antes del año 230, y Segundo libro: Las interpretaciones
y comentarios, llamados «Guemsara» (en arameo, «completo»), que el texto
anterior inspiró a los maestros y discípulos de las Academias de Palestina
(Talmud jerosolimitano o mejor palestinense) y de Babilonia (Talmud babilónico),
desde la fecha indicada hasta el año 500.
En el Talmud babilónico se lee: «El día
señalado para la ejecución, antes de la fiesta de la Pascua, se suspendió en un
patíbulo a Jesús de Nazaret por haber seducido y engañado a Israel con sus
encantamientos».
El judío Trifón del Diálogo de San
Justino a mediados del siglo II, dice: «Jesús, el galileo, suscitó una secta
impía y enemiga de la ley. Nosotros lo crucificamos. Sus discípulos robaron su
cadáver del sepulcro durante la noche. y engañan y seducen a los hombres
diciendo que resucitó y subió a los cielos».
Los judíos, lo enseñan todo estos
testimonios, no pusieron nunca en duda el hecho de la existencia histórica de
Jesús. Aunque a su evangelio le llamaban «Avengillajón», escrito malo, no
niegan la existencia histórica de Jesús.
5. Datos históricos
sobre Jesús en los escritos paganos
Los romanos tomaron inicialmente a los
cristianos como una simple secta judía, que por su escasa importancia casi no
mereció su atención. Es en el siglo II cuando aparecen testimonios escritos,
algunos referidos a sucesos del siglo I.
Ya hemos citado a Tácito que hacia el
año 116 escribe, en su Historia de Rommel, sobre el incendio de Roma, que Nerón
atribuyó a los cristianos. También Plinio el Joven, en una Carta dirigida al
emperador Trajano, año 112, da por sentado el origen histórico del
cristianismo.
Suetonio refiere en su Vida de los
Césares, el decreto de Claudio que «expulsó de Roma a los judíos, los cuales al
impulso de Cristo (o Cresto) han sido una causa permanente de disturbios». El
matrimonio cristiano, Aquila y Priscila, que San Pablo encuentra en Corinto,
habían sido expulsados de Roma bajo Claudio el año 52 (Cfr Hech 18,3).
En el siglo II nadie
discute la existencia histórica de Jesús.
En conclusión, los datos históricos
sobre la existencia histórica de Jesús de Nazaret son irrefutables.
Nelson Torres
Febrero 2026
Santo Domingo R.D
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