II Timoteo 3:16-17 y la teoría de la "sola scriptura"
2 Tim 3:16-17 es para algunos la roca firme donde se basa el rechazo de todo lo que no esté específicamente escrito en la Biblia. ¿Dice realmente eso San Pablo en el lugar citado?
Los defensores del principio protestante
"solamente la Biblia" ("sola scriptura", en latín) están en
problemas.
Si la doctrina de la "sola escritura" es
verdadera, entonces debemos ser capaces de probar todas las doctrinas
basándonos solamente en la Sagrada Escritura. De ser así, entonces debemos
probar la "sola escritura" desde la misma Escritura. Si no podemos
hacerlo, entonces la doctrina de la "sola escritura" se refuta a sí
misma.
Como resultado, hay un gran interés por encontrar en
la Escritura versículos que se puedan usar para probar la teoría de la
"sola escritura." Esos intentos son comunmente hechos por una o dos
clases de defensores de tal doctrina -los "descuidados" y los
"cuidadosos". Los primeros son, por supuesto, la gran mayoría.
La mayoría de los defensores de la "sola
escritura", como muchos defensores de ideas, no ponen cuidado en el modo
en que fundamentan tal posición, presionando para que aún la cosa más
insignificante les sirva para probar que su idea es verdadera. Los defensores
descuidados de la "sola escritura" afirmarán todo género de pasajes
irrelevantes como si éstos probaran la doctrina.
Usarán, por ejemplo, pasajes de los Evangelios en
donde Jesús al ser interrogado por sus enemigos sobre algún punto de la
doctrina les responde centrando la atención en algún pasaje del Antiguo
Testamento. Esta clase de versículos se pueden usar válidamente para probar que
el Antiguo Testamento tiene autoridad doctrinal; pero no pueden ser usados para
probar la "sola escritura" puesto que Jesús no dice que solamente el
Antiguo Testamento tiene autoridad doctrinal (en tal caso nosotros estaríamos frente
a una doctrina de "solo Antiguo Testamento")
Cuando Jesús cita el Antiguo Testamento para probar
una doctrina particular, muestra solamente que consideró que esa doctrina podía
ser probada por tal pasaje del Antiguo Testamento. No que El consideró que toda
la Doctrina puede ser probada por el Antiguo Testamento o por la Escritura en
general. Por esto no es sorprendente ver que Jesús también responde a sus
enemigos apelando a su propia autoridad o a otras fuentes fuera de la
Escritura.
La idea de que Jesús -Palabra viva de Dios quien vino
a traernos una nueva revelación por medio de sus predicaciones y enseñanzas-
habría creído y practicado la proposición de que toda doctrina debe ser probada
solamente por la Palabra escrita de Dios es absurda desde su misma base. A
pesar de todo esto, los defensores descuidados de la "sola escritura"
no dejan de citar el ejemplo en donde Jesús usa la Escritura para probar una
doctrina individual, como si ellos probasen por esto que la Escritura es capaz
de darle validez a todas las doctrinas.
Los defensores cuidadosos de la "sola
escritura" -aquellos que intentan limitar los versículos a los que apelan
para fundamentar su doctrina dejando solamente los que creen más relevantes-
son más raros que "dientes de gallina". Pero hay algunos que
reconocen haber dejado de lado un gran número de pasajes irrelevantes
sacándolos de debate, para acudir en apoyo de la doctrina. De hecho, ellos
reconocen que verdaderamente son uno o dos los pasajes en los cuales esperan,
viéndolos como apoyo de la teoría de "la sola escritura."
La mayor esperanza esta puesta en II Tim 3:16-17,
quien declara: "Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar,
para argüir, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre de Dios
se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena."
Quienes recurren a este pasaje aluden a que la primera
parte del mismo -" Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para
enseñar"- es suficiente para establecer la "Sola Scriptura".
Algunas veces el recurso toma la forma de una emotiva apelación hacia el hecho
de que el texto dice "toda escritura es inspirada por Dios" -mejor
traducida como 'exhalada por Dios'- como si los católicos no creyeran que la
Escritura está escrita por verbal inspiración de Dios. Finalmente, el recurso a
la primera parte de la cita es estéril desde que meramente dice que es útil
(griego, ophelimos) para enseñar, no requerida para la enseñanza de cada punto
individual de la teología. Un martillo es útil para poner clavos, pero eso no
significa que todos los clavos deben ser puestos solo por martillos.
Una más cuidadosa apelación para este pasaje buscaría
otras partes del mismo, por ejemplo, la última cláusula, cuya idea central es
que "el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra
buena."
Un anti-católico que yo conozco sentó su caso sobre
las palabras griegas usadas en este pasaje "perfecto" (artios) y
"preparado" (exartizo), las cuales el interpretó como
"suficiente". Él fue capaz de citar un vocabulario que ubicaba a
"suficiente" como una posible traducción de artios y uno que ubicaba
a "suficiente " como posible traducción de exartizo, pero hay mayores
problemas con su argumento.
1. Los dos diccionarios que usan el término
"suficiente" lo citan como tercera o cuarta traducción de los
términos, no como la primera traducción, y no se puede recurrir a posibles
significados de un término como prueba de que ese es el significado en un
determinado texto, especialmente cuando hay tres o cuatro posibilidades para su
significado.
2.Todas versiones protestantes publicadas de la Biblia
(KJV, NKJV, RSV, NRSV, NIV, etc.) coinciden en que "suficiente" no es
la traducción correcta de esos términos en esta instancia. Ninguno de ellos
traduce el pasaje "Que el hombre de Dios sea suficiente, suficiente para
toda obra buena". De hecho, ninguno de ellos usa "suficiente"
como una traducción ni siquiera para uno de los dos términos.
3. Existe la hipérbole (exageración sobre un punto),
la cual es algo común en la lengua hebrea y un rasgo distintivo en las cartas
de San Pablo. Por ejemplo, en Colosenses 1, 20 Pablo afirma que Dios quiso
reconciliar todas las cosas consigo mismo en Cristo. Obviamente él no quiso
decir absolutamente todas las cosas o si no él diría que Dios reconcilió
Satanás y los condenados consigo mismo por Cristo (cf. IICor. 5,19, Ef. 1,10).
Así la sentencia de Pablo de que la Escritura hace que un ministro sea perfecto
puede ser solo una típica hipérbole hebrea.
4. De tomar el principio que el usa para interpretar
II Tim. 3,16-17 y aplicarlo a otros textos, obtendremos absurdos resultados. El
principio es: "Si (X) te hace perfecto entonces no necesitas nada más que
(X)". A partir de este razonamiento obtenemos: "Si la Escritura te
hace perfecto entonces solamente necesitas la Escritura". ¡Si aplicamos
este principio a Santiago 1,4 quien afirma “Pero que la constancia vaya
acompañada de obras perfectas, para que seáis perfectos, irreprochables, sin
dejar nada que desear”, ¡tendríamos que decir que no necesitamos otra cosa -
incluida la Escritura-excepto la constancia! Se puede objetar que en Santiago
1,4, las palabras griegas no son artios ni exartizo. Esto es ciertamente
verdadero; las palabras de este pasaje son teleios y holokleros, las cuales son
términos aún más fuertes. La objeción de la traducción sería también una
falacia al afirmar que una diferencia de términos siempre significa diferentes
conceptos (lo cual no es cierto), y en todo caso, nadie sería capaz de elaborar
una teoría por el significado de cualquiera de los dos términos artios o
exartizo basada en estudios sobre el Nuevo Testamento ya que el primer término
aparece solamente una vez en la Escritura y el segundo dos veces (el otro caso
es Hechos 21,5).
5. Los dos términos modifican al hombre de Dios, no la
Escritura. II Tim 3,17 dice que la Escritura ayuda a hacer al hombre perfecto y
preparado, no que la Escritura misma es completa y preparada. En orden a probar
que la Escritura es suficiente, los defensores de la sola Biblia tendrían que
retroceder en sus argumentos desde la suficiencia de un hombre a la suficiencia
de una colección de documentos. Esto pone un agregado en el argumento por tanto
también agrega incertidumbre exegética.
6. Tal agregado de incertidumbre es aún más
problemático para los defensores, ya que al decir que algo ayuda a hacer al
hombre perfecto y preparado puede presuponer que él ya tiene otras piezas de
equipamiento. Por ejemplo, si un caminante tiene todo el equipo necesario para
su viaje excepto una cantimplora, va a una tienda de deportes y la compra,
entonces puede decir "ahora estoy completo, preparado para toda mi
aventura." Esto no implica que la cantimplora sola fue todo el equipo que
él necesitó para estar completamente equipado. Solamente fue la última pieza
del equipamiento. La sentencia que lo hizo completo presupuso que él ya tenía
todo el otro equipamiento necesario. Así también la sentencia que afirma que la
Escritura hace al hombre de Dios perfecto, puede presuponer que el hombre de
Dios ya tiene algunos otros artículos en su posesión que pertenecen a la
doctrina, como, por ejemplo, la enseñanza oral de los Apóstoles.
7. Y aun cuando una persona obtenga todo el
equipamiento que necesita de una única fuente, esta no enseña cómo usar tal
equipamiento. Por eso debe ser instruido en el modo en que debe usarlo. El
hecho de que una persona tenga todas las herramientas necesarias para
sobrevivir en un bosque, o en una caminata no significa que sepa cómo usarlas.
Del mismo modo, aun cuando la Escritura le dé a alguien todo el equipamiento
básico que necesita para hacer teología, esta puede ser tan oscura hasta tal
punto que sea necesario el uso de la Tradición Apostólica para llegar a una
correcta interpretación de la misma. No se puede sostener la posición de que la
Escritura es tan clara que no es necesaria la Tradición apostólica o el
Magisterio para interpretarla -posición conocida como suficiencia formal de la
Escritura, idéntica a la doctrina protestante de la "sola escritura".
Así un católico puede decir que la Escritura da todo el equipamiento necesario
para la teología, pero que no nos enseña a usarlo.
8. Si alguien pudiera probar en este pasaje que las
palabras artios o exartizo significan "suficiente", y aún si pudiera
mostrar que se aplican (directa o indirectamente) a la Escritura, lo que
probaría es la suficiencia material de la Escritura, la cual un católico puede
felizmente admitir. Pero nunca probaría la suficiencia formal (teoría de la
sola Escritura).
9. De hecho el texto dice que la Escritura hará al
hombre de Dios perfecto, ésta perfecciona no a un seglar, sino a un clérigo,
quien recibe un adiestramiento especial, por ejemplo, el conocimiento de la
Tradición Apostólica, que lo hace capaz de interpretar correctamente las
Escrituras. Así el texto presupone un conocimiento que el hombre de Dios ya
tiene antes de acercarse a la Escritura.
10. Pero además de estas consideraciones, las cuales
están en contacto específico con la hipótesis y los términos artios o exartizo,
hay razones positivas por las cuales este pasaje, sin importar el tipo de
traducción dada a estos términos, no puede usarse para probar la teoría de la
sola Escritura.
Al comenzar, en las primeras cláusulas de este pasaje,
con la frase "Toda Escritura", ésta es tomada normalmente por los
evangélicos para significar "Todo de la Escritura", en otras
palabras, se refiere a todo el Cánon; a esto se une el deseo protestante de
hacerlo normativo para la teología. Así, es natural para un protestante pensar
que el término "Escritura" en singular hace referencia a toda la
Biblia y nada más que la Biblia. Sin embargo, éste no es el modo en que es
usado tal término en la misma Escritura.
La capacidad de referirse a la Biblia como un trabajo
unificado es invención de una edad sujeta a cambios. Antes de la existencia de
la imprenta, la Escritura fue, a lo sumo, una colección de libros individuales,
agrupados en volúmenes. En el siglo I, cuando Pablo escribió, esta fue una
colección de unos doce rollos. No hay modo pues, de que éste sea considerado un
trabajo literario unificado como lo es actualmente.
Como resultado de un estudio sobre el modo en que en
el Nuevo Testamento se usa el término "Escritura", éste nos revela
que cuando es usado en singular -Escritura- se refiere siempre o a un libro
específico de la Escritura, o a un determinado pasaje dentro de un libro de la
Escritura, pero nunca se refiere a la totalidad del trabajo al que actualmente
hacemos referencia bajo el título unificado de "Escritura". Cuando la
Biblia quiere referirse a la totalidad (a toda la Escritura), usa siempre el
término en plural "las Escrituras", nunca "Escritura".
Conociendo esto, podríamos indicar la presencia de una
mala traducción al inicio del pasaje de II Timoteo 3, 16. El término singular
de "Escritura" es usado siempre para un pasaje en particular o para
un libro de la Biblia, la frase "Toda Escritura" significaría
"Todo libro individual de la Biblia" o "Todo pasaje particular
de la Biblia", ninguno de los cuales hace referencia a un sentido
gramatical.
Al confrontar con el original griego de II Timoteo 3,
16, nos encontramos verdaderamente ante una mala traducción. La frase traducida
como "Toda Escritura" es un parágrafo que significa "Cada
Escritura", siendo la palabra clave "cada", no "toda".
Esta es una distinción importante, y constituye el sentido gramatical de la
frase, dándonos a conocer lo que significa el término singular de
"Escritura" (porque ciertamente, cada libro y cada pasaje en
particular de la Escritura tiene un sentido gramatical).
Cuando Pablo quiso referirse a la totalidad de la
Escritura usó una frase diferente en griego- algo así como "hai pasai
graphai" ("la totalidad de las Escrituras"), no "pasa
graphe", la cual significa simplemente "cada Escritura" (hecho
que aún uno de los más grandes defensores de II Tim 3,16-17, como el
anticatólico James White, ha tenido que admitir). Esto es importante porque
imposibilita totalmente el uso de este pasaje para probar la teoría de la sola
escritura, ya que, si uno intenta de esta forma, lo único que probará será el
modo. De este modo si el pasaje que dice "Cada Escritura es inspirada por
Dios y es útil para la enseñanza, etc." prueba la suficiencia de la
Escritura, probaría actualmente la suficiencia que cada pasaje de la Escritura,
o al menos cada libro de la Escritura, tiene para la teología. Esto
significaría que no solo la totalidad de la Biblia es suficiente para probar
cada punto de la teología, sino que sería suficiente cada pasaje o libro en
particular. Así podríamos hacer teología no solamente por la sola Biblia, sino
también por solo Mateo, Marcos, Lucas, o lo que tengamos. Podríamos hacer
teología con solo Mateo, Marcos, Lucas, o aun recurrir a uno de los libros más
breves de la Escritura, con solo Judas, o la III de Juan si quisiéramos.
Esto es completamente absurdo, ya que ningún pasaje o
libro en particular de la Escritura contiene lo que necesitamos saber para
hacer teología. De allí que II Tim 3, 16-17 no pueda ser usado para probar la
sola escritura. De ser así, más que la sola escritura, probaría el modo. Pablo
simplemente está diciendo que cada escritura en particular contribuye a que el
hombre de Dios sea preparado para todas sus tareas ministeriales, no que cada
escritura en particular es suficiente para hacer toda la teología.
Si vamos aún más lejos, siempre que los protestantes
citan II Tim 3, 16-17, la mayoría de ellos excluyen de su cita los dos
versículos anteriores. Esto es desafortunado, ya que, si leemos el pasaje con
los dos versículos precedentes, leemos lo siguiente: 14 "Tu, en cambio,
permanece fiel a lo que has aprendido y de lo que estás firmemente convencido,
sabiendo de quien lo aprendiste. 15 "Y que desde la infancia conoces las
Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría que lleva a la salvación
mediante la fe en Cristo Jesús. 16 "Cada Escritura es inspirada por Dios,
y útil para enseñar, para argüir, para corregir, y para educar en la justicia,
17 "así el hombre de Dios puede ser perfecto y preparado para toda obra
buena."
Pablo exhorta a Timoteo a permanecer fiel en aquello
de lo cual está firmemente convencido, citando dos bases para aquella creencia:
1) Él sabe de quien ha aprendido esto. Esta es la enseñanza oral del mismo
Apóstol Pablo. Igualmente nosotros tenemos la misma creencia de Timoteo basada
en la Tradición apostólica. 2) Desde su infancia Timoteo se ha familiarizado
con las Santas Escrituras, constituyendo esta la segunda base de su creencia.
Así, es justamente aquí, en II Tim 3, 14-17, en donde
nosotros tenemos un doble recurso: la Tradición Apostólica y la Escritura
Apostólica. Así cuando lo protestantes citan los versículos 16 y 17, están
citando solamente la última parte de una doble apelación que hace referencia a
la Tradición y a la Escritura, cosa que evidentemente no prueba la sola
escritura.
Finalmente, hay que decir que todos los puntos que
hemos escuchado constituyen, por la sola virtud de sus números, una ayuda
contra aquellos que basados en II Tim 3, 16-17 defienden la sola escritura. La
razón por la cual se distingue la sola escritura de la opinión de la suficiencia
material católica es la siguiente: la sola escritura reclama no solo que la
Escritura tiene toda la base de los datos necesarios para hacer teología, sino
que estos son suficientemente perspicaces -es decir, tan claros- que uno no
necesita ninguna otra información exterior, como la que nos provee la Tradición
Apostólica o el Magisterio, para interpretar correctamente la Escritura. El
hecho de mencionar muchos factores que socavan el uso de II Tim 3, 16-17 -cada
uno de los cuales es fatal para intentar el uso del pasaje- nos muestra que
éste no es lo suficientemente claro para probar la sola escritura. Si alguno no
está convencido por todo lo que hemos dicho, pero considera alguno de los
puntos que hemos mencionado como una opinión válidamente interpretada, entonces
el pasaje no es suficientemente claro para probar la doctrina y por tanto no
debe ser usado para esto.
Y así, como hemos mostrado desde el principio, el
pasaje de II Tim 3, 16-17 parecía ser el más oportuno para probar la sola
escritura, sin embargo, de hecho, no es lo suficientemente claro para probar
tal doctrina, luego hay que decir que ningún otro pasaje en la Escritura es
apto para probar la sola escritura. Esto nos muestra que la Escritura no es lo
suficientemente perspicaz por la sola escritura para ser verdadera.
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