¿ES VERDAD LO QUE DICE LA BIBLIA?
EL PROBLEMA
Se suele hablar
mucho de los errores de la Biblia y hay que reconocer que algunas teorías
científicas resultan difíciles de conciliar con ciertos relatos de la Sagrada
Escritura.
Tomemos como
ejemplo el origen del hombre: ¿apareció en el mundo cuando Dios sopló un muñeco
de barro o surgió por evolución como resultado de un proceso que duró millones
de años? ¿Es verdad que la mujer fue formada de una costilla del varón? ¿Qué
pensar de la serpiente que hablaba? ¿Será que los animales hablaban realmente
en el paraíso terrestre?
Si Dios ha
impulsado a poner por escrito su mensaje de salvación para los hombres, hay que
pensar que Él es el primer interesado en que su Palabra nos llegue fielmente,
sin errores ni desviaciones. Dios no puede permitir que la Sagrada Escritura
contenga equivocaciones. Así ha pensado siempre la Iglesia, y parece un
razonamiento bastante lógico, pero, ¿cómo reconciliamos esta afirmación con las
dudas del principio?
¿QUÉ ES LA
BIBLIA?
La Biblia no es
un libro, sino una colección de libros. Para llegar a su forma actual ha
recorrido un largo proceso, ya que los libros que la componen fueron escritos a
lo largo de muchos siglos. Los textos más antiguos son de más de 1000 años
antes de Jesucristo, y el último se escribió aproximadamente en el año 100
después de Jesucristo. Así que los libros de la Biblia fueron apareciendo
despacio durante más o menos 1000 años.
La Biblia no es
un libro de historia, aunque se relaten muchos hechos históricos, ni tampoco es
un manual de ciencias, aunque en sus páginas se describan muchas de las
creencias de la época. Si la leemos desde esa perspectiva nos vamos a encontrar
con unas cuantas dificultades. Pero la principal es esta: no la comprenderemos
con el corazón.
¿QUIÉN LA ESCRIBIÓ?
Si bien la Biblia
fue inspirada por Dios de una forma única y exclusiva, eso no significa que
haya caído del cielo. A fuerza de repetir que ella contiene la Palabra de Dios,
existe el riesgo de olvidar que fue escrita por hombres diferentes y a lo largo
de muchos siglos. Los errores que contiene la Biblia no pueden provenir de
Dios, ya que Dios no se equivoca. Pero los instrumentos que escogió a veces sí,
porque eran hombres.
Dios escribió la
Biblia por medio de muchas personas a las que Él inspiró. Y aparece aquí otra
palabrita importante: la inspiración. No vaya nadie a imaginarse que mientras
Pablo escribía sus cartas, Dios le soplaba al oído lo que tenía que escribir,
sino que los autores sagrados, escribieron los libros de la Biblia asistidos
por Dios, de modo que todo lo que ellos dicen es Palabra de Dios.
Cada libro de la
Biblia fue escrito en una época y un lugar determinado, con una visión del
mundo acorde con ese tiempo y esa cultura. Sus autores estaban siempre bajo
inspiración divina, pero seguían siendo ellos mismos, gente de su tiempo con
personalidad propia. Es decir que cada uno escribió como sabia: utilizó su
propio lenguaje y se valió de los ejemplos de su lugar y de su época.
No nos cuentan la
historia como los historiadores de hoy, sino que lo hacen como predicadores que
quieren hacer ver la presencia de Dios en la historia de los hombres.
GÉNEROS
LITERARIOS
En la Biblia se
entremezclan diversos géneros literarios, que son distintas formas de expresar
algo. Por ejemplo, si yo quiero decirle a un amigo que lo quiero le puedo
escribir una poesía, le puedo componer una canción, puedo inventar un cuento
sobre la amistad o contar algunas anécdotas que vivimos juntos.
De igual manera,
los autores bíblicos usaron diversos géneros literarios para hacemos conocer el
mensaje que Dios tiene para nosotros: colecciones de himnos, libros históricos,
evangelios, escritos con enseñanza, colecciones de refranes, colecciones de
cartas, fábulas, poesías, cuentos, profecías... Por eso, hay que ir más allá de
la simple letra para captar su mensaje vivencial.
Dios habla en la
Escritura por medio de hombres y en lenguaje humano; por lo tanto, el
intérprete de la Escritura, para conocer lo que Dios quiso comunicamos, debe
estudiar con atención lo que los autores querían decir y Dios quería dar a
conocer con dichas palabras. Esto mismo enseñan nuestros Obispos en el Concilio
Vaticano II:
"Para
descubrir la intención del autor, hay que tener en cuenta, entre otras cosas,
los GÉNEROS LITERARIOS. (...) Para comprender exactamente lo que el autor propone
en sus escritos, hay que tener muy en cuenta los modos de pensar, de
expresarse, de narrar que se usaban en tiempo del escritor, y también las
expresiones que entonces más se solían emplear en la conversación ordinaria. La
Escritura se debe interpretar con el mismo Espíritu con que fue escrita (Dei
Verbum III, 12).
Los géneros
literarios exigen ir más allá de la pura historia para descubrir, no tanto lo
que la Biblia dice, sino lo que quiere decir. Muchas veces se ha cometido el
error de confundir los géneros, y así se ha hecho más difícil entender el
verdadero significado de ciertos textos. La Biblia no está interesada en
llenamos de datos científicos. Por ejemplo, si tomamos, como histórico el
relato de la creación, que es en realidad una fábula, nos vamos a convencer de
que sucedieron cosas que en realidad no han pasado nunca. Este relato quiere
dejamos valiosas enseñanzas de fe, no otra cosa. Así, al decir que la mujer
nació de la costilla de Adán quiere expresar la intimidad y el compañerismo que
Dios quiere que exista entre el hombre y la mujer.
Un texto solo
tiene sentido dentro del relato donde aparece y teniendo en cuenta el género
literario que utilizó su autor.
¿QUÉ
"VERDAD" CONTIENE LA BIBLIA?
Con estos
elementos ya no hace falta que inventemos razonamientos imposibles o que
realicemos complicadas piruetas con el fin de salvar el principio de que la
Biblia no contiene error porque es Palabra de Dios...
La pregunta que
debemos hacemos al leer un texto de la Biblia es: "Si Dios ha inspirado
este libro, ¿Qué verdad de fe querrá enseñarme?
La Iglesia
Católica no enseña que la Biblia pretenda sustituir la información proveniente
de las ciencias. Las Sagradas Escrituras no pretenden erigirse en una autoridad
en astronomía, biología, ni en ninguna otra ciencia humana.
La verdad que
está presente en todas las páginas de la Escritura es esta: Dios quiere
hacernos hijos suyos, quiere salvamos, es decir, llevamos a vivir junto a Él en
el Cielo.
Cualquier
enseñanza de la Biblia, aún de cosas profanas, se refiere a nuestra salvación
eterna. Por tanto, lo que interesa y lo que nos dice la Biblia no es, en primer
lugar, la exactitud científica de los detalles de calendario, nombres de reyes,
etc.; ni las costumbres o prácticas religiosas de determinada época, sino la
relación que esos hechos históricos, o esas costumbres o prácticas, tienen con
nuestra salvación eterna.
Todas y cada una
de las páginas de la Sagrada Escritura, o bien constituyen directamente la
exposición del plan divino sobre nosotros, o se refieren a ese mensaje de
alguna manera y están a su servicio. En la Biblia todo sirve a un fin: la
manifestación progresiva de Dios que nos ama y quiere hacemos participar de su
Vida.
Pero... ¿entonces
la Biblia miente? ¡En absoluto! ¿O acaso nosotros mentimos cuando decimos que
alguien tiene el "corazón de oro" o "que es bueno como el
pan"? Tampoco: utilizamos comparaciones que nos ayudan para hacemos
entender... Si un creyente, al leer la Biblia se rige sólo por su criterio
personal, corre el peligro de creer que la Biblia dice lo que en realidad nunca
afirma.
La lectura
personal de la Biblia debe estar iluminada por las enseñanzas de la Iglesia
Católica, sino corremos el riesgo de considerar cómo revelado por Dios lo que
en el fondo es fruto de nuestros sentimientos personales, nuestra ignorancia o
nuestra experiencia.
En muchas
parroquias hay grupos bíblicos donde se profundiza en el conocimiento de la
Sagrada Escritura. También existen numerosos libros que pueden guiamos para
realizar una lectura provechosa de los textos sagrados.
Lo primero que
uno se debe preguntar para comprender el mensaje de un texto bíblico es, ¿cuál
era la situación del autor del libro que estoy leyendo? ¿qué género literario
utilizó? y, la más importante: ¿qué verdad de fe nos quiere enseñar Dios por
medio de este relato?, ¿en qué afecta a mi salvación, lo que leo en este
párrafo?
Cuando leo que
Jesús dice que nosotros somos una planta de vid y que Dios es el viñador, no
nos preguntamos cómo es posible que Nuestro Señor nos confunda con una planta,
o si será verdad que el Creador del Universo trabaja de jardinero, si no que
sabemos que se trata de una parábola y por eso, nos preguntamos: ¿qué quiso
enseñamos Jesús con esta narración?
La Biblia no es
para sabérsela de memoria, ni para encontrar la respuesta a nuestros
interrogantes científicos, sino para encontrar la Palabra siempre viva de Dios
que se hace nueva cada día. Es el mensaje que Dios tiene para nosotros:
palabras de consuelo, de esperanza, de fortaleza, relatos que iluminan nuestra
vida y nos animan en nuestro camino hacia el Padre.
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