El Bautismo
El Bautismo
Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá
Un día se me acercó un caballero y me pidió que le
buscara la fe de bautismo. Me dijo que cuando pequeño había sido bautizado en
mi parroquia. Le comenté que me extrañaba mucho que él, siendo pentecostal,
viniera a pedir su fe de bautismo a la Iglesia Católica. Me contó que
necesitaba este documento para su jubilación... y conversando con él me hizo
entender que ahora, de mayor, se había bautizado en otra religión, porque le
habían dicho que el bautismo de niños chicos no es válido y además que Jesús se
había bautizado como adulto.
Queridos hermanos, me doy cuenta de que hay mucha
confusión entre nuestra gente acerca de la fe cristiana y muchos por falta de
conocimiento bíblico abandonan la fe católica.
En esta carta les escribo de lo que la Biblia nos
enseña acerca del bautismo cristiano, y en otra les explicaré que una familia
cristiana tiene pleno derecho a pedir el bautismo de sus niños. Ante todo, lea
y medite:
1. El bautismo de Juan Bautista no es lo mismo que
el bautismo de los cristianos.
Es verdad que Juan bautizaba a la gente adulta en
el río Jordán, e incluso Jesús fue bautizado por él. Pero ¿qué significado
tiene el bautismo de Juan?
Juan Bautista era el Precursor de Jesús, nuestro
Salvador. Juan comenzó a predicar la penitencia y la confesión de los pecados
para que la gente, con un corazón limpio, recibiera al Mesías que iba a venir
pronto. Como signo de conversión y de perdón de los pecados, Juan llamaba a la
gente a recibir el bautismo con agua en el río Jordán. Es decir, el bautismo de
Juan expresaba un cambio de vida, una verdadera conversión hacia Dios;
significaba así una preparación para la venida del Señor (Mc.1,3).
Jesús también se hizo bautizar por Juan, aunque Él
no tenía ningún pecado y por eso no necesitaba el bautismo definitivo: «Mi bautismo
-decía Juan- es un bautismo con agua y significa un cambio de vida, pero otro
viene después de mí y es más poderoso que yo: El los bautizará en el fuego y en
el Espíritu Santo» (Mt. 3, 11). Queridos hermanos y amigos, estos textos nos
aclaran muy bien que el bautismo de Juan no es lo mismo que el bautismo
cristiano.
2. ¿Qué es el bautismo instituido por Jesucristo?
Jesús resucitado, antes de subir al cielo, mandó a
sus apóstoles: «Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos.
Bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt. 28,
19-20).
Y en otra parte de la Biblia dijo Jesús: «El que
crea y sea bautizado, se salvará» (Mc. 16, 16).
Los apóstoles y los primeros cristianos estaban
conscientes de que el bautismo de Jesús era distinto del de Juan, era un
mandato del Señor resucitado, y cuando comenzaron la predicación del Evangelio
bautizaban a todos los que creían en Jesucristo. Por supuesto que este bautismo
en Cristo tiene un sentido más profundo que el bautismo de Juan.
El bautismo cristiano significa, sobre todo, un
nuevo nacimiento, una nueva vida. Jesús dijo: «Si no renaces del agua y del
Espíritu Santo, no puedes entrar en el Reino de los cielos» (Jn. 3-5).
3. ¿En qué consiste este nuevo nacimiento?
a) Con el bautismo de Cristo nacemos a la vida de
hijos de Dios: Por el bautismo cristiano nosotros «llegamos a tener parte en la
naturaleza de Dios» (2 Pedr. 1, 4); y «somos realmente hijos de Dios por
adopción» (Rom. 8, 16 y Gál. 4, 5). Desde ahora en adelante llevamos grabado en
nuestro corazón el sello de Dios para toda la eternidad, y podemos clamar a
Dios diciendo: «Abba-Padre» que significa «Papito». Dios, como Padre, nos cubre
desde ahora y para siempre con su amor. Es éste el regalo más grande que
podemos recibir acá en la tierra.
b) El bautismo
nos incorpora a Cristo, es decir, somos de Cristo, somos cristianos:
«¿No saben ustedes que todos los que fuimos
bautizados para unirnos a Cristo Jesús, tenemos parte con El en su muerte al
ser bautizados? Así pues, por medio del bautismo fuimos enterrados junto con
Cristo y estuvimos muertos, para ser resucitados y vivir una vida nueva» (Rom.
6, 3-5).
«Todos ustedes que fueron bautizados para unirse a
Cristo, se encuentran cubiertos por El cómo por un vestido... y al estar unidos
a Cristo Jesús, todos ustedes son uno solo» (Gal. 3, 27-28).
Eso quiere decir que por el bautismo somos
injertados en el misterio pascual de Jesucristo: Morimos con él, somos
sepultados con él y resucitamos a una nueva vida con él.
c) El bautismo
cristiano es un nuevo nacimiento en el Espíritu Santo.
Dijo Jesús: «El que no nace del agua y del Espíritu
Santo no puede entrar en el Reino de Dios» (Jn. 3, 5). Escribe el apóstol Pablo
a su amigo Tito: «Cristo nos salvó por medio del Bautismo que significa que
hemos nacido de nuevo, y por me-dio del Espíritu Santo que nos ha dado nueva
vida. Por medio de nuestro Salvador Jesucristo, Dios nos ha dado el Espíritu
Santo en abundancia» (Tit. 3, 5-6).
d) El Bautismo
nos hace miembros del Cuerpo de Cristo, que es su Iglesia:
«Cristo es como un cuerpo que tiene muchos miembros
y todos los miembros forman un solo cuerpo. Pues todos nosotros, seamos judíos
o griegos, esclavos o libres, al ser bautizados hemos venido a formar un solo
cuerpo por medio de un solo Espíritu» (1 Cor. 12, 12-13).
«Así somos uno en Cristo por el bautismo, un sólo
pueblo de Dios formado por todas las razas y todas las naciones sin excepción».
Pertenecer a la Iglesia de Cristo no es una simple
afiliación, como hacerse socio de un club. Los bautizados forman parte de una
sola familia, son hermanos entre sí. «Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu,
así como Dios les ha llamado a una sola esperanza. Hay un solo Señor, una sola
fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos» (Ef. 4, 4-6).
3) ¿Qué se exige para recibir el bautismo?
Se exige primeramente la fe.
El bautismo es, antes que nada, el sacramento de la
fe, por el cual el hombre acepta el Evangelio de Cristo. La fe está en el
centro del Bautismo. En el libro de los Hechos de los Apóstoles leemos que,
cuando un hombre de Etiopía quiso bautizarse, el diácono Felipe le dijo: «Si
crees de corazón es posible». Respondió el etíope: «Creo que Jesucristo es el
Hijo de Dios» (Hch. 8, 37).
De esta forma la conversión, la aceptación de
Cristo y su Evangelio por la fe es la primera condición para ser bautizado.
También exige luchar contra el mal: el bautismo no
es para los cobardes, es para los que están dispuestos a luchar contra «los
principados y potestades de las tinieblas» (Col. 2, 15).
San Pedro expresa esta lucha del cristiano en la
imagen del león rugiente que espera el momento propicio para devorarnos (1 Ped.
5, 8-11).
También San Pablo exhorta a los creyentes:
«Revístanse de la armadura de Dios para que puedan resistir las tentaciones del
diablo, porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los
principados y potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso,
contra las fuerzas sobrenaturales del mal» (Ef. 6, 10-12).
4. Se exige ser testigo de Cristo:
«Los bautizados en Cristo reciben este poder del
Espíritu Santo y saldrán para ser testigos de Cristo en las partes más lejanas
del mundo» (Hch. 1, 5-8). Serán testigos de la «vida recta, de devoción a Dios,
de fe, de amor, paciencia y humildad de corazón. Pelea la buena lucha de la fe,
echa mano de la vida eterna, pues para esto te llamó Dios y has hecho tu buena
declaración de fe delante de muchos testigos.» (1 Tim. 6, 11-12).
«Dios no nos ha dado un Espíritu de miedo, sino un
Espíritu de poder, de amor y de buen juicio. No tengas vergüenza, pues, de dar
testimonio a favor de Nuestro Señor... Acepta de tu parte los sufrimientos que
vienen por causa del mensaje de salvación, conforme a las fuerzas que Dios da.
Dios nos salvó y nos llamó a llevar una vida consagrada a Él.» (2 Tim. 1, 7-9).
Queridos hermanos, nos damos cuenta de que el
bautismo cristiano es algo grande; es, sin duda, el regalo más grande y hermoso
que podemos recibir. Pero al mismo tiempo ser bautizado exige de nosotros mucha
seriedad.
Algunos dicen también que por qué no esperar a
bautizar hasta que uno sea grande y decida si quiere o no ser bautizado. Este
tema lo veremos más adelante, pero desde ya les digo que el bautismo es un
regalo de Dios. Y entonces ¿para qué esperar a aceptar este regalo? ¿Para qué
dejar que en la vida de un ser humano reinen por unos años las tinieblas
pudiendo reinar la luz? Y hay otra razón: los papás para hacerte el regalo de
la vida no te consultaron, porque la vida es un bien, es un regalo... de la
misma manera, tus papás para hacerte el regalo de la vida divina no tienen para
qué esperar a consultarte. Basta que ellos tengan fe y quieran para sus hijos
este hermoso don.
Es posible que nunca hayamos tomado en serio esta
realidad o que hayamos sido bautizados cuando niños y nunca hayamos
recapacitado sobre lo que esto significa. Ojalá que ahora, tomemos en cuenta
esta vida divina que nos da el bautismo y seamos capaces de renovar y vivir día
tras día nuestra vida cristiana como bautiza-dos.
DICE EL CATECISMO:
¿Qué es el Bautismo?
-Es un sacramento instituido por Nuestro Señor
Jesucristo a través del cual nos convertimos en hijos adoptivos de Dios,
miembros de la Iglesia y herederos del cielo.
¿Cómo podemos saber que el bautismo es necesario
para la salvación?
-En Juan 3,5 se dice: «El que no renace del agua y
del Espíritu Santo no entrará en el reino de los cielos».
¿Por qué los protestantes están contra el bautismo
de los niños?
-Porque ellos dicen que los niños no pueden
arrepentirse de sus pecados y también que los niños no pueden recibir la fe
bautismal.
¿Por qué, según los protestantes, los niños no
tienen derecho a ser bautizados?
-Según los protestantes los niños, para bautizarse,
deberían arrepentirse de sus pecados. Pero nosotros sabemos que los niños no
tienen ningún pecado personal por eso decimos que no necesitan arrepentirse
para ser bautizados. El estar arrepentidos solamente es necesario para los
adultos que han cometido pecados.
¿Qué enseña Jesús sobre el Bautismo de los niños?
-Jesús dice: «Vayan, pues, y enseñen a todas las
naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu
Santo». Ahora bien, ¿quién forma los pueblos y las naciones? ¿Acaso no son los
niños con los adultos los que conforman los pueblos y las naciones? La Iglesia
bautiza a los niños en virtud de la fe y el compromiso de sus padres y
padrinos.
¿Va contra la Biblia el bautizar a los niños?
-De ninguna manera, pues vemos en los Hechos de los
Apóstoles: 16, 32-33 como familias enteras fueron bautizadas. No podemos
imaginar que los Apóstoles negaran el bautismo a los niños que formaban parte
de las familias convertidas.
¿Qué dice la Tradición sobre el bautismo de los
niños?
-San Ireneo en el año 205 dice: «Jesús vino a
salvarnos a todos». ¿Será que los niños no son parte de este todo? También San
Agustín, en el año 481 dice en relación al Bautismo de los niños que «la
Iglesia siempre conservó la costumbre y la tradición de bautizar los niños y
que así lo hará hasta el fin».
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