El ABC de las Sagradas Escrituras

 


El ABC de las Sagradas Escrituras

Las Sagradas Escrituras son una parte fundamental de la Revelación divina. La Iglesia Católica enseña que la Biblia es la palabra de Dios escrita por medio de autores humanos bajo la inspiración del Espíritu Santo. En este sentido, las Escrituras tienen un carácter divino y humano: son divinas porque Dios es su fuente, pero son humanas porque fueron redactadas por seres humanos en un contexto histórico y cultural determinado.

El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 101-141) nos ofrece un panorama claro sobre la comprensión de las Sagradas Escrituras. Según el Catecismo:

Inspiración divina: La Escritura es inspirada por el Espíritu Santo. Aunque los autores humanos fueron libres en su escritura, el Espíritu Santo guía su labor para garantizar que lo escrito fuera la verdadera palabra de Dios (CIC 105).

Inerrancia: La Biblia es inerrante en todo lo que dice en materia de fe y moral. No significa que no pueda contener errores en términos históricos o científicos (debido a que no fue escrita como un manual científico), pero lo que revela acerca de la salvación y la voluntad de Dios es siempre verdadero.

La Biblia como medio de revelación: Las Escrituras son una de las dos fuentes de la Revelación divina, junto con la Tradición. La Tradición vivida y transmitida por la Iglesia, junto con la Escritura, forma un solo depósito de la fe.

Lectura de las Escrituras: La Iglesia alienta a todos los fieles a leer las Escrituras con reverencia, guiados por el Espíritu Santo, para que puedan comprender más plenamente el mensaje de Dios.

B. Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento es la primera parte de la Biblia y abarca la historia del pueblo de Israel antes de la venida de Jesucristo. Es esencial para entender la Nueva Alianza que se revela en el Nuevo Testamento, ya que muchas de las promesas hechas por Dios en el Antiguo Testamento se cumplen en la persona de Jesucristo.

Historia y formación: El Antiguo Testamento fue escrito durante varios siglos, y abarca desde la creación del mundo hasta el período de la restauración del pueblo de Israel. Es fundamental para la Iglesia porque muestra cómo Dios ha obrado en la historia de la humanidad desde el principio.

Los libros del Antiguo Testamento: En la tradición católica, el Antiguo Testamento consta de 46 libros (frente a los 39 que se encuentran en la Biblia hebrea utilizada por los judíos y algunos grupos protestantes). Los libros incluyen:

Pentateuco (los primeros cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio), que narran los orígenes del pueblo de Israel, su liberación de Egipto y la promulgación de la Ley.

Libros históricos, como Josué, Samuel, Reyes, y Crónicas, que cuentan la historia del pueblo de Israel.

Libros sapienciales, como Proverbios, Eclesiastés y Sabiduría, que contienen enseñanzas y reflexiones sobre la vida y la fe.

Libros proféticos, como Isaías, Jeremías y Ezequiel, que contienen mensajes de los profetas enviados por Dios para llamar al pueblo a la conversión.

El Antiguo Testamento en relación con Cristo: Los católicos creen que el Antiguo Testamento es un testimonio prefigurativo de la venida de Cristo. Muchas de las profecías del Antiguo Testamento son vistas como referencias o "sombras" que se cumplen en la persona de Jesús. Por ejemplo, la figura de Moisés y el Éxodo prefiguran la salvación que Cristo ofrece al mundo.

Alianza de Dios con Israel: El Antiguo Testamento muestra cómo Dios establece una Alianza con el pueblo de Israel, eligiéndolo como su pueblo. A través de esta Alianza, Dios se revela a los israelitas y les muestra su amor, aunque también les da la Ley como un medio para vivir en santidad.

C. Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento es la segunda parte de la Biblia y relata la vida, enseñanza, muerte y resurrección de Jesucristo, así como la formación de la Iglesia y la difusión del Evangelio a lo largo del mundo. En la perspectiva católica, el Nuevo Testamento es el cumplimiento de las promesas hechas en el Antiguo Testamento.

Los libros del Nuevo Testamento: El Nuevo Testamento consta de 27 libros, que incluyen:

Los Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan): Relatan la vida, enseñanzas, milagros, pasión, muerte y resurrección de Jesús. Los Evangelios son el corazón de las Escrituras, pues revelan directamente a Jesucristo, quien es la Palabra de Dios hecha carne.

Hechos de los Apóstoles: Escrito por Lucas, describe los primeros años de la Iglesia, las predicaciones de los apóstoles y la expansión del cristianismo.

Las Epístolas: Son cartas escritas por los apóstoles, principalmente por San Pablo, a diversas comunidades cristianas. Tratan temas teológicos, morales y prácticos, y ofrecen orientaciones sobre la vida cristiana.

El Apocalipsis: También conocido como el Libro de la Revelación, escrito por San Juan, contiene visiones proféticas sobre el fin del mundo y la victoria final de Cristo.

La centralidad de Cristo: El Nuevo Testamento centra todo su mensaje en la persona de Jesucristo, el Hijo de Dios, cuya vida y obra revelan el plan de salvación para la humanidad. A través de su muerte en la cruz y resurrección, Jesús ofrece a los creyentes la salvación y la vida eterna.

El Nuevo Testamento como cumplimiento: Para los católicos, el Nuevo Testamento no se presenta como algo completamente nuevo, sino como el cumplimiento de lo que se anunció en el Antiguo Testamento. Jesús es el Mesías esperado, y su vida y enseñanza dan plenitud a la revelación de Dios.

La Iglesia y el Nuevo Testamento: El Nuevo Testamento también describe el nacimiento de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, que es la comunidad de los fieles. A través de los apóstoles y sus sucesores, la Iglesia es responsable de transmitir el mensaje de salvación a todos los pueblos.

Conclusión

Las Sagradas Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son para los católicos la fuente principal de la Revelación divina. El Antiguo Testamento prepara el camino y señala hacia Cristo, mientras que el Nuevo Testamento es la culminación de la Revelación en Jesucristo, quien es el Salvador del mundo. Para la Iglesia Católica, la lectura y meditación de las Escrituras no solo son un medio para conocer más sobre Dios, sino una forma de entrar en una relación viva con Él, permitiendo que la Palabra de Dios transforme nuestras vidas.

 

 


Nelson Torres

Febrero 2026

Santo Domingo R.D

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