Comentario al Cantar de los Cantares

 


Comentario al Cantar de los Cantares

San Gregorio de Nisa: Nació entre los años 330 y 335 d. C. en Cesarea de Capadocia. Fue obispo de Nisa en Capadocia en el siglo IV y teólogo. Venerado como santo en la Iglesia católica y en la ortodoxa. Educado en Atenas. Influenciado por las obras de Orígenes y Platón. Se casó con Theosebeia. Es uno de los tres Padres capadocios.  

Las Homilías sobre el Cantar de los Cantares, es una obra de la literatura mística cristiana, es decir, un comentario exegético del Cantar de los Cantares. Gregorio realiza con esta obra una la interpretación alegórica, simbólica y espiritual de la Biblia.

Prólogo: El sentido figurado de la Biblia. Cuando las Sagradas Escritura se lee solo de forma literal, no se puede saborear de su contenido a plenitud.

Homilía 1: En los Umbrales

La sabiduría del Cantar de los Catares es superior por la sublimidad de sus verdades, las cuales se expresan con símbolo de amor. Por esta razón este libro nos lleva a observar con los ojos del alma la hermosura de la naturaleza divina.

Al leer el libro debemos de contemplarlo más allá de la carne, es decir, que nuestros pensamientos no estén completamente influenciados por lo mundano, sino que esté tocado por el espíritu de Dios.

“Ama con todas sus fuerzas sólo aquel que ha salido de la infancia y alcanza la flor el vigor de la edad espiritual”. “La esposa, que es la Iglesia, amando a su esposo (Cristo) le dice: Que me bese con los besos de su boca”.

Homilía 2: Vida Nueva

¿Qué dice la esposa de sí misma? “Soy morena, pero hermosa, hijas de Jerusalén” (Ct 1,5).

Se muestra aquí el cortejo de la esposa, que es la comunidad de fieles, que cantan y escuchan lo que el Esposo dice. La Iglesia de una forma amorosa le pide a Cristo, que sea su esposo.

Además, para el autor, la blancura es imagen de pureza del alma. Lo que quiere explicar, que, si el alma dice de sí misma que es morena, representa entonces un alma tocada por el pecado. La hermosura, que aun así dice conservar, no proviene de sí misma sino del amor que, como gracia, recibe del esposo.

En Cristo el hombre encuentra una vida nueva. Y ¿Por qué Cristo? Pues él hace hermosa el alma y es la Luz que ilumina al ser humano. (Bautismo) Al principio el hombre no careció de ningún don divino.

Homilía 3: Decisión de triunfo

¿Qué dice el esposo? “Amor mío, te comparo a la yegua que tira del carro del faraón” (Ct 1,9). (Entre los antiguos poetas árabes y Teócrito, era uno de los elogios preferido hacia la belleza femenina). Como la esposa siguió al Verbo como jefe, está fue vencedora y hundió en el mar los carros del Faraón.

“¡Qué bella eres, amor mío, ¡qué bella eres! ¡Palomas son tus ojos! (Ct 1,15). Las palomas (tórtolas se dice que cuando desaparece su conyugue por así decirlo, ella continúa sola, sin irse con ningún otro, es naturalmente casta). La vida ha de ser pura. La iglesia no se puede fijar en una sola virtud y olvidar las demás. Se debe enfocar en seguir hacia adelante dejando la oscuridad atrás, con Cristo que es la luz que ilumina su camino. Esa es la decisión de triunfo.                                                                             El cortejo del Esposo.

Homilía 4: El Verbo Encarnado

“Soy un narciso se Sarón, una azucena del valle”; “como azucena entre espino, así mi amada entre las mozas” (Ct 2). Es una flor hermosa, de la cual brota una flor fragante y pura, su color es la blancura, que significa el esplendor de la templanza. (La esposa habla consigo misma). El consuelo la esposa, siempre lo encontrará en el esposo.

Homilía 5: Primavera

La naturaleza humana por medios de los profetas y la ley, se preparó para la unión con Dios. Primero los profetas, después el Verbo se Encarna.

¡Levántate, amada mía, hermana mía y vente! “Porque ha pasado ya en invierno, aparecen las flores de la tierra, el tiempo de las canciones ha llegado”. (Ct 2,10-12).

Levántate de la caída debes progresar en la práctica de la virtud. Esta es la primavera espiritual. Tiempo de cantar canciones con nuestras acciones. El esposo invita a la esposa a disfrutar de esta primavera espiritual y la anima (Levántate) a seguir hacia adelante.

Homilía 6: Tras la nube

En mi lecho, por la noche, busqué al amado de mi alma, le busqué y no le hallé. (Ct 3,1) Esto dice la esposa al comienzo del Canto tercero, frase que supone una ruptura con la dinámica de los dos anteriores. Hasta entonces, los esposos se habían buscado y dedicado cantos de alabanza. Cuando parecía que la unión era inminente, la esposa se da cuenta de que su amado no está con ella. Para San Gregorio, esta frase debe interpretarse dentro del contexto de las tres vías místicas. Elevada el alma por encima de los sentidos encuentra que, lejos de alcanzar la deseada unión con el esposo, llega a una solitaria oscuridad. Si esperaba conocer al esposo, descubre que todavía no puede y necesita emprender una nueva búsqueda que debe llevarla más allá de las realidades inteligibles (ángeles). La cima donde ha llegado es, en definitiva, comienzo de una nueva ascensión.

Homilía 7: Cristo-Iglesia (Preparación)

La primera parte se centra en los vv. 9 y 10 del capítulo 3: “El rey Salomón se hizo un palanquín con maderas del Líbano. Sus columnas las hizo de plata, su respaldo de oro, su asiento de púrpura, con el interior revestido de ébano. Gregorio comenta detenidamente el significado de los elementos de la litera de Salomón que son interpretados como símbolos de diversas funciones en la Iglesia. (En primer lugar, las columnas de la litera remiten a los apóstoles, el oro del cabezal a los dogmas:) En la segunda parte desarrolla el sentido eclesial de las imágenes del cuerpo (ojos, dientes, etc.).

La Iglesia es también “corona del esposo”, corona entretejida por el amor, que rodea su cabeza con perlas vivas y espirituales. Estas perlas son las virtudes que en la Iglesia resplandecen.

La Iglesia es cuerpo único de Cristo y en este solo cuerpo, como dice el Apóstol (1 Co 12,12-27), hay muchos miembros. No todos tienen la misma función: a unos los puso Dios como ojos, a otros como oídos; a otros, para que sean activos, les dio ser manos; a otros, pies que soporten el peso. Sin olvidarnos por eso del gusto, del olfato, y de todo lo que compone el cuerpo humano. Por lo cual, en el cuerpo común de la Iglesia podemos hallar labios, dientes, lengua, senos, vientre, cuello.

Homilía 8: Llamada de Dios

Se enumeran distintos rasgos del esposo que se transfieren a Iglesia, que es su cuerpo.

La primera observación que se debe realizar a este respecto es que la Iglesia aparece aquí sobre todo como cuerpo esponsal de Cristo; ellos son la esposa y el esposo de que habla el Cantar de los Cantares. Se puede aventurar sin temor a equivocarse que detrás de la exégesis nicena al Cantar se encuentra la doctrina paulina de la Iglesia cuerpo de Cristo: “Él es la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 18; cfr asimismo 1 Co 12; Rm 12, 4-5; Col 2, 19; Ef 1, 22; 4, 15-16; etc.). La Iglesia es cuerpo esponsal de Cristo, ya que esposo y esposa forman una sola carne (Ef 5, 28-29).

El matrimonio como la unión de Cristo y la Iglesia, de la que es eco la del alma con Dios. Es su llamada. Los ángeles son los amigos del esposo, tributan alabanza a la esposa por su hermosura.

Homilía 9: Ornato Nupcial

¡Qué hermosos son tus amores, hermana mía, esposa! ¡qué sabrosos tus amores! ¡más que el vino! Y la fragancia de tus perfumes. ¡más que todos los bálsamos! (Ct 4)

El mismo esposo reconoce los cambios que ha tenido ella para mejorar. Se preparó. Cualquier aroma es placer para el sentido del olfato. El único aroma que Dios respira es el misterio de la verdad evangélica. (Antes se sacrificaba animales a Dios, los cuales emanaban un aroma, pero el aroma más importante es el, aroma evangélico). La esposa se vistió de virtudes, para imitar la felicidad divina. El esposo elogia a la esposa porque no se ha manchado su pensamiento, está puro.

Homilía 10: Celebrando esponsales

El Señor acoge a los bondadosos. Ya la esposa conoció los deseos del esposo. Llego el momento de disfrutar de este gozo. El cristiano se goza cuando vive a plenitud los mandatos de Cristo. Siente que su vida rebosa de alegría, una alegría que invade todo su ser. Que desea embriagarse de esa alegría para siempre.

El cristiano solo puede vivir este momento de alegría cuando práctica las virtudes, cuando se abren a Dios y no se dejan controlar por las pasiones.

Homilía 11: Viene Dios en la noche

Tiene que ser más poderoso que el sueño, aquellos que buscan la vida de arriba, deben de estar vigilantes, sin pegar un ojo frente al que engaña las almas y pone enseñanza la verdad. (La fantasía del sueño son el poder, riquezas, lijo, el placer, el ser renombrado, deseo de gozar, etc.) Sacudamos de nuestros ojos este pesado sueño, dejemos esta manera de ver la vida. Dios llama, y yo oigo su vos. Lo que sigue es, que debo obedecer lo que dice.

Los cristianos por sus propios méritos no pueden salvarse así mismo. Y debe aspirar a las cosas de arriba.

Homilía 12: Salí tras ti clamando

Me levanté para abrir a mi amado, y mis manos destilaron mirra, mirra fluida de mis dedos”, “Lo busqué y no lo hallé, y lo llamé y no me respondió”. (Ct 5,5)

Esto indica que los cristianos deben de ser prudentes en su actuar y no dejarse dominar por los sentidos. El dedo son las diferentes mortificaciones que realizamos. Y solo cuando los dedos rebosan de mirra el esposo sale y abre las puertas. La esposa abre las puertas del cielo de dos maneras: con las manos (actividad virtuosa), y con la fe. (Fe y obra). Para encontrar a DIOS se debe tener en cuenta que el testimonio va de la mano con la fe.

Homilía 13: ¿Dónde está el Señor? En la Iglesia, mi amor…

La doncella está herida de amor, y el esposo por no dejar que ella se pierda, aunque muchas veces padezca ceguera espiritual. La esposa por su parte inflamada de amor por aquel que tanto había amado, corresponde con profunda humildad, aceptando en el corazón, la gran común unión con la divinidad.

El matrimonio como la unión de Cristo y la Iglesia, de la que es eco la del alma con Dios. La esposa levantando el velo () contempla con sus ojos la inefable hermosura de su esposo, que posee el mejor aspecto que se puede tener y que sólo él posee.

La Iglesia es el cuerpo del esposo, que muestra peculiar hermosura por cada uno de sus miembros.

Homilía 14: El más hermoso

¿Cómo es el esposo? Si se quiere imaginar al esposo con aspecto humano, se debe pensar en que posee el mejor aroma del mundo, y está creado de todas las perlas preciosas que existe en la tierra. (Es perfecto).

Homilía 15: Matrimonio espiritual

Lo que se da entre la Iglesia y Cristo es un matrimonio espiritual, en la cual el esposo espera y busca con una gran bondad, la felicidad de la esposa. (La salvación).

“El Cantar de los Cantares, poesía del amor divino entre Dios y su esposa (la Iglesia), no tiene límite de tiempo; siempre es actual”



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