APUNTES MARIANO
María
es la criatura más excelsa salida de las manos de Dios. Podemos imaginarnos
cómo será María que es la mujer proyectada y realizada por un Dios Omnipotente,
para ser su propia madre. Por eso fue dotada de tantas gracias y privilegios.
Ya en el siglo II se decía: «María, por
encima de Ti, sólo Dios; por debajo de Ti, todo lo que no sea Dios».
Jesucristo
es Dios desde el momento de su concepción, por lo tanto, la Persona que nace de
María es Dios, y por lo mismo María es Madre de Dios.
La
misma Biblia llama a María Madre de Dios cuando dice Isabel: « ¿Cómo es que viene a verme la Madre de mi
Señor?». Evidentemente que aquí «Señor»
se refiere a Dios.
El
teólogo protestante de fama internacional Max Thurian dice que los que niegan
la concepción virginal de Cristo no son fieles a la Biblia: «La virginidad de
María constituye un indudable dato objetivo del texto del Nuevo Testamento».
Max
Thurian murió, a los 75 años, el 15 de Agosto de 1996, en Ginebra, su ciudad
natal. Se convirtió al catolicismo en 1987. Sus estudios bíblicos le llevaron a
descubrir el papel de María en la Iglesia.
Dios
formó en las entrañas purísimas de María Santísima un cuerpo como el nuestro y
creó un alma como la nuestra. A este Ser Humano, en el instante de su
concepción, se unió el Hijo de Dios, es decir, la Segunda Persona de la
Santísima Trinidad, y así el que era Hijo de Dios quedó hecho Hombre sin dejar
de ser Dios. Éste es el misterio de la Encarnación.
La
Virgen María tuvo un solo hijo, que fue Jesucristo. Cuando el Evangelio habla
de los hermanos de Jesús, se refiere a los primos hermanos y parientes, que,
entre los judíos, también se llamaban hermanos. En hebreo no había palabra para
decir «primo». La palabra «hermano» abarcaba varios grados de parentesco. «Se
llamaban “hermanos” a parientes y allegados».
El
mismo San Juan llama «hermana» de María a la mujer de Cleofás, el hermano de
San José, que propiamente era su cuñada. Pero San Juan la llama «hermana»,
porque para él los hermanos son los parientes, en general.
La
Biblia llama «hermanos» a los de la misma raza. El mismo Jesús llamó «hermanos»
a los discípulos, y a todo el que hiciera la voluntad del Padre.
Si la
Virgen María hubiera tenido otros hijos, Jesús en la cruz no se la hubiera encargado
a Juan, sino a ellos. «Es evidente que María no tuvo otros hijos que velaran
por ella».
«A
este propósito dice San Jerónimo que “todo unigénito es primogénito, pero no todo
primogénito es unigénito”».
La
Iglesia enseña, desde el siglo V, que María fue virgen antes del parto, en el parto
y después del parto. «La “virginidad en el parto” es fe de toda la Iglesia
desde el siglo IV»... Fue confirmada por el Concilio Vaticano II. Por eso la llama
«la siempre Virgen María».
«La
traducción literal de “hasta que” admite en castellano “después sí”. Pero en la
Biblia no acepta cambio de situación posterior». En el Segundo Libro de Samuel
se dice: «Mical, hija de Saúl, nunca tuvo hijos hasta su muerte». Naturalmente
esto no quiere decir que después de su muerte sí los tuviera.
Jesús
emplea la palabra «mujer» para dar solemnidad a lo que dice, pues en hebreo
«mujer» equivale a «Señora».
María
es nuestra madre, pues es madre de Jesucristo, que es cabeza del Cuerpo Místico
de Cristo. La madre de la cabeza, es también madre de todos los miembros del
mismo cuerpo. Y nosotros somos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Por
eso María es madre nuestra.
La
Santísima Virgen es la mujer más grande que ha existido en el mundo. María
Santísima es la criatura más excelsa que ha salido de las manos de Dios. Por
eso dice la Biblia que es «bendita entre todas las mujeres», y que la «llamarán
bienaventurada todas las generaciones».
Y
Escoto, con estilo conciso, dijo: «Potuit, decuit, ergo fecit»: «Pudo hacerlo,
convino hacerlo, luego lo hizo».
Lo
mismo que hay medicinas curativas y otras preventivas, que evitan contraer la
enfermedad. La redención de María fue preventiva, pues la preservó de todo
pecado.
«El
cristiano que tiene el Rosario en una mano, la Biblia en la otra y a Cristo en
su corazón es un cristiano invencible».
El
rezar a la Virgen es una devoción muy bonita. María es la mujer más digna de
amor que ha existido jamás. Es un amor que dignifica y engrandece. Su dulce
recuerdo puede protegerte contra tentaciones que están en el extremo opuesto de
la pureza.
A Dios
se le tributa un culto de «latría», que es adoración. A los santos un culto de
«dulía«, que es veneración. El culto a María es de «hiperdulía», porque ella
está por encima de todos los santos.
Dando
culto a María cumplimos lo del Evangelio. «Me llamarán bienaventurada todas las
generaciones».
Nelson
Torres
Febrero
2026
Santo
Domingo R.D
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